A aquél importante político le habían invitado a la inauguración de aquella exposición que se celebraba en Zaragoza cada año, unas cuantas veces ya. El , siempre rehusó acudir a esta cita , pues , bien es sabido que entre la clase política, la moda , siempre es la moda, y si quieres estar a la última, tienes que estar a la moda, y eso de la moda... en eso del "arte" en estos momentos , pasaba por adorar a los " pintaparedes" y hacer creer a todos que aquello era vanguardia y todas esas zarandangas que saben decir los llamados críticos del arte .
El, era consciente de que aquello era un manejo de unos cuantos. Cuentistas que vivían del cuento haciéndose pasar por grandes iluminados que colgaban cacas de perro en una cuerda y decían que eran pájaros muertos, o pegaban una taza de WC en un lienzo y lo llamaban " donde van nuestros sueños" . El sabía que era todo farsa, , todo podredumbre, pero...al fin y al cabo, la política qué era, sino eso, y como político, tenía que estar a la última, y la última era la exposición de ROTKO que tenía que inaugurar mañana. Allí le aplaudirían. Allí irían los babosos de turno a lamerle las manos. Allí se sentiría en su salsa. Allí, cuadros vacíos, con cuatro colores planos , llenarían la sala de la Diputación . Allí llevarían a los críticos, a los periodistas, a los demás políticos, para hacerse una foto y pegarse una suculenta comilona ( pagaban los impuestos), y después los grandes medios pondrían grandes titulares . Su nombre saldría en todos los periódicos, su imagen también. Todos alabarían lo que había hecho en pro del arte, nada más ni nada menos que al gran Rotko , con tanta fama y tan poco contenido... ah! ...maravilloso!... pero, si acudía a la cita de estos otros, nadie se enteraría, no saldría en los periódicos, ni en las televisiones, entonces, pensó, no valía la pena...
Pero... aquél día estaba aburrido. No sabía que hacer, y a él no le había gustado nunca el despacho. No quería pasar el día metido entre papeles que no le interesaban nada ... para eso tenía a la secretaria y a veintitrés personas a su cargo.
Fué por eso por lo que decidió ir a la inauguración de aquellos pintores tan rarillos . Sabía que su importancia política subiría el nivel de importancia de aquella cita de pintores , para él, desconocidos , que venían de varios países del mundo, aunque él, no conocía a ninguno, ni siquiera le sonaba ningún nombre, pues no estaban a la moda.
La cita era a las doce, con lo que casi solo le quedaba una hora y media para acudir.
Llamó a su secretaria y la dió ordenes de que avisara de su excelentísima presencia , y de que iba a ir solo. Quince minutos antes de la hora, su chófer lo dejó directamente en la puerta del recinto. Dos discretos carteles de unos dos metros de largo cada uno anunciaban : " ALGO MAS QUE REALISMO" . En la portada de uno de ellos una hermosísima rubia en primer plano con una nave espacial detrás le miraba firmemente.
A la entrada, le esperaban los organizadores con una enorme sonrisa dibujada ( claro, eran pintores, ) en su boca . Un apretón de manos, un "muchas gracias por dignarnos con su presencia" . Luego tras andar unos tres metros por un pasillo, abrieron la puerta donde toda la sala estaba llena de focos , de cuadros y de gente en grupitos.
Como no esperaba encontrar nada de su agrado, miró hacia arriba y no vió más que el techo blanco.
-¡Qué poca calidad! - pensó- no había ni siquiera estalactitas o algo que se le pareciese , creadas por algún pintor con nombre de " ron".
Había tanta gente que apenas podían verse desde tan lejos los cuadros. De repente, sin darse cuenta se encontraba al lado del cuadro de la flamante rubita que le había recibido transformada en póster. Mientras le hablaban varias personas a la vez, él, se acercó mucho más cerca de aquella obra de gran tamaño. Era tal el realismo de aquella figura , que parecía realmente viva. Fué tal su sorpresa que , al estar el cuadro a una altura de algo más de un metro, se puso casi debajo del mismo, para ver a la beldad desde otro ángulo , pues el cuadro parecía tener tres dimensiones. Pudo comprobar que la chica no tenía vello púbico y casi casi, podía oler su cuerpo, sentir su aliento, tocar sus pies. Quedó, pues tan sorprendido que no podía creer que aquello estaba pintado con pinceles, que era imposible hacer algo así, y por eso contestó:
- ¡ Muy buena esta fotografía, muy buena!
-¡ Pero, si no es una foto Sr. , si no es una foto, es un cuadro pintado al óleo!.
Volvió otra vez la cabeza para volver a concentrarse en la obra, y volvió a observar a la rubia . Esta, parecía mirarle a él, solo a él, y en un momento hasta le pareció que le sonreía. El resto del cuadro, ni siquiera le importó, aunque notó que había una playa, unas rocas y algo así parecido a una nave espacial a lo lejos, todo ello pintado con una increíble precisión , por lo que al primer golpe de vista pensó en una fotografía, y aún ahora que lo veía detenidamente pensaba que algún truco debía tener este pintor ... porque ver, había visto unos cuantos cuadros en su vida política, todos ellos , eso sí de colorines y brochazos pintarrajeados , como se llevaba ahora, como era la vanguardia... pero así pintados, no había visto nada igual, algún truco había, algún truco...seguro, seguro.
Por eso, que los políticos llaman cortesía, siguió a los que le acompañaban para ver el resto de cuadros, pero se volvía de vez en cuando a ver de nuevo a aquella preciosidad pintada ( según decían) tan real, tan impresionantemente bella , bella , bella. Aquella " foto" de aquella belleza, se le había quedado grabada en el cerebro.
Poco a poco, sin darse cuenta apenas, comenzó a obsesionarse de tal manera con aquella imagen que apenas prestaba atención a lo que le decían y no podía apartar su mirada del dichoso cuadrito.
Miraba y miraba sin cesar , respondiendo solo si, o no, o claro ... mientras recorría la gran sala en donde estaban instalados una treintena de cuadros a los que no prestó atención alguna en absoluto. Solo vió un cuadro. Solo vió una imagen. Solo una belleza : la preciosa rubia sin bello púbico .
En aquél preciso momento en que estaba indagando el nombre del creador de aquella obra de tan tremenda belleza, alguien le tocó por la espalda, y al darse la vuelta, pensando quién podía ser el osado que le palmeara en la espalda a él, a tan distinguida autoridad, se quedó perplejo y casi boquiabierto al ver a la preciosísima rubia a su espalda, colocándose en ese momento a su lado derecho, al haberse vuelto él hacia ese lado. Estaba esta, completamente desnuda .
Sorprendido enormemente, miró hacia el cuadro...y... ¡ Increíble! Ella, no estaba allí. El hueco que había dejado vacío su figura , quedó totalmente negro. Estaba a su lado , podía verla, tocarla, olerla, sentir su aliento . No podía ser verdad, no era cierto, pensó. Algo le habían puesto estos cabrones de pintores de mierda en la bebida que tenía en la mano, pero ella le acarició la cara con su mano izquierda suave y dulcemente. Sintió el tacto de su mano como si fuera un roce de viento fresco. Su mano olía a trementina perfumada con esencia de estupro.
Luego, con toda la ternura angelical que ella rezumaba, le besó largamente en los labios , y ėl, no pudo resistir la tentación de abandonarse al placer que le ofrecía aquella inusitada ninfa celestial, con aquellos labios de sabor indefiniblemente irresistibles .
En aquél instante se percató de que siendo él quien era, no podía estar besando delante de aquella multitud de pintores y curiosos a una chica desnuda, y mucho menos era posible que ella pudiera ser realmente una mujer de verdad....algo extraño le habían puesto definitivamente en la bebida.
Se restregó los ojos y parpadeó varias veces, para ver si esto era cierto, pero nada ni nadie desapareció de allí.
La gente seguía curiosa su deambular por la sala. Algunos hablaban delante de un cuadro. Otros reían mientras tomaban sus copas. Aquellos dos pesados que le acompañaron desde el principio seguían con él, y hablaban y hablaban sin cesar...pero al parecer a nadie le importaba la chica bombón que tenía al lado, y nada más ni nada menos que en bolas.
Ella, mientras tanto ,comenzó a desabrocharle la camisa con su mano derecha, mientras con la izquierda le aflojó casi de un tirón la corbata. Se quedó tan sorprendido por aquellos movimientos inesperados que no supo reaccionar y sin darse cuenta se quedó sin corbata , con el pecho totalmente descubierto y la camisa completamente desabrochada. De inmediato le aflojó el cinturón en un plis plas y le bajó los pantalones quedando en disposición de poder hacer el pingüino, si se hubiera movido con intención de dar unos pasos. A su lado había un enorme sofá, completamente vacío hacia el que la rubia lo empujó con delicadeza y le quitó los zapatos y el pantalón montándose a horcajadas sobre él, mientras con dulce suavidad le despojó de su slip.
No sabía que pasaba. No podía resistir. Su cuerpo reaccionó de inmediato. No pudo pensar. La amó allí en silencio. Sobre el sofá. Entre tanta gente. Sin apenas darse cuenta...
...Levantó la cabeza. Nadie miraba. Nadie los miraba. Los demás seguían hablando y hablando, reían , bebían , miraban los cuadros. Aquellos malditos pintores del tres al cuarto no debían ser de este mundo. ¿ Cómo era posible que no les importara que una chica desnuda se pasease por alli, y... mucho menos que a nadie le preocupara lo que allí había pasado ėl con ella en el sofá? ¿ Habíamos perdido la cabeza? ¿ Estos pintorcillos no tenían moral? ¿ Qué pensarían de una persona tan importante como él? ¿ Le habían drogado? ¿ Era la oposición la que lo había tramado para desprestigiarle?¿Qué pasaba en realidad?.
Con una vergüenza insostenible, para su alto cargo político, comenzó a vestirse a toda prisa, mientras agachando la cabeza, intentaba esconderla cual avestruz, mirando de reojo a la gente para ver si le miraban, pero... increíblemente, nadie le miraba, nadie los miraba. Ella se había levantado del sofá y permanecía cual Venus subida en un pedestal , inmóvil, mostrando los colores de su impresionante belleza, y nadie la miraba. ¡ No podía ser posible!, ¡nadie la miraba! ...como si no estuviera allí... pero él la había tocado, la había olido, la había poseído allí... era real, él lo sabía... era real... quizá más que real... él lo sabía ...
Se fué casi corriendo dando una disculpa insulsa. Le acompañaron a la puerta. Cuando llegó allí, giró la cabeza dirigiendo su mirada hacia el cuadro del pintor ruso Guennadi Ulibin y la ninfa rubia había vuelto a colocarse allí. Nadie le miró al marcharse... todo parecía normal...¡ Uf, mejor así! ...
Al día siguiente, cuando se despertó, pensó que toda aquella extraña movida había sido un sueño. Se fué al baño, y al mirarse al espejo descubrió en su cara un pelo larguísimo de color amarillo...-¡ El mismo color del pelo de la rubia! - pensó, - ¡Luego entonces, no lo había soñado!...
Estaba a punto de volverse loco. Él, tan importante político, soñando tonterías cual si fuera un loco poeta. Tenía que borrarlo todo de su cabeza.
A las once de la mañana, su chófer oficial, le esperaba en la puerta de su mansión. A las once y media estaba en la sala de exposiciones de la Diputación. Todo estaba a punto. Las telas de Rotko ( sobre todo la "tela marinera" que costaban sus cuadros) estaban colgadas. El cocktail preparado esperaba . La fila interminable de camareros, también esperaba.
A las doce, aquello se llenó de políticos, de cámaras de fotos, de canales televisivos, de pelotas y críticos de arte ávidos de lamer el culo a quien hiciera falta. La primera tela era azul. La segunda verde. La tercera amarilla y azul. La cuarta solo tenía un punto rojo en medio ( la más ensalzada por los lameculos...¡hay que ver que calidad... Se ha salido este genio!). Bueno, mejor no sigo, pues todo era así . Como pueden mis lectores imaginar vacío tras vacío... Nada tras nada...
Repentinamente, mientras hablaba con un grupo de pelotas, y entre flash y flash de las fotos volvió a pensar en la chica rubia del cuadro de ayer. Entonces su vista, sin querer, se fijó en una de las telas de aquel pintorazo famoso. Los colores planos y deslucidos hacían parecer que todos eran iguales. Algo se movía por dentro de un lienzo. Algo empujaba la tela pintarrajeada queriendo salir hacia fuera... Y de repente : ¡ Zaaaas! Se rompió el lienzo completamente y ¡ Alucinante! surgió la ninfa de Ulibin tal como Dios la trajo al mundo y se acercó hacia él.
¡Otra vez nadie se había dado cuenta! ¡ No podía ser!
De nuevo le acarició, le besó apasionadamente y directamente allí en el suelo él consumó sus ansias sobre ella , ante la pasividad de la gente. Nadie se enteró . Nadie les vió. A nadie importó. Pero él sabía que era verdad. El sabía lo que había sentido de nuevo.
Al día siguiente se fué de incógnito a la exposición del ALGO MAS QUE REALISMO, abrazó de nuevo a su ninfa, quien enseguida salió del cuadro a recibirle,y visitó tranquilamente la sala mirando cuadro por cuadro . Luego, compró el cuadro de Ulibin y lo colgó días después en su habitación.
Desde aquėl día, todas las noches al llegar a su casa, estaba la bella ninfa esperándole desnuda, en silencio, sin decir nada, solo esperando para amarle.
Fue necesario que conociera profundamente a la ninfa creada por Guennadi Ulibin para comenzar a amarla, para comenzar a amar el arte con mayúsculas.
Entonces, y solo entonces comprendió porque a aquél arte, aquellos pintores locos, alejados del ruido de los flashes y de las mentiras de los críticos, lo llamaban así : ALGO MAS QUE REALISMO.
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