EL CHICO QUE OLVIDO SUS SUEÑOS EN LA ALMOHADA

EL CHICO QUE OLVIDO SUS SUEÑOS EN LA ALMOHADA
Amanecía. Un rayo de sol se coló entre la persiana de aquella habitación que olía a tigre enjaulado. Abrió un ojo, después, se tomó su tiempo y abrió el otro. Pasaron unos dos o tres minutos, mientras comenzó a mover una mano. Luego otros tres o cuatro, hasta que su otra mano cobró vida. A los diez minutos de que sonara el despertador, todo su cuerpo se había despertado. Se levantó y se duchó. Luego, lentamente, levantó la persiana. El sol de Ibiza impactó sobre sus ojos y los dejó entrecerrados. Por entre las pestañas pudo adivinar como estaba el sol de pleno, flotando sobre el Mediterráneo, embrujando la mañana de luz y de color. Ninguna nube. El sol solo inmenso, enorme, se reflejaba en el agua.
Nirvana. Como cada mañana puso su música preferida. Le despertó de verdad " smells like teen spirit”, mientras la voz de Kurt Cobain se introducía sin saber por qué en sus venas, como si fuera la droga necesaria para animarse. Se duchó. Desayunó su litro de leche y un paquete de galletas entero.
Salió tarareando la canción. Abrió su viejo coche. Se sentó al volante y partió a toda mecha hacia el hotel en donde trabajaba.
Volvió una vez más a poner a Nirvana en el viejo radio casete que su coche tenía. Luego comenzó a soñar. Cada día lo hacía. Sabía que sus sueños eran lo mejor de él. Lo mejor que poseía. Lo único realmente suyo...bueno...y la novia, que también era un sueño.
Aquel día soñaba como organizar sus vacaciones una vez terminado el verano, y acabada ya la temporada turística del dichoso hotel. Estaba preparando su cacharro de coche para que aguantara el viaje hasta Sevilla. Allí le esperaría su novia. Pasarían unos días maravillosos, sin tener nada que hacer. Sin prisas para ir al trabajo, sin agobios. Después unos cuantos días más, para ver a su hermano pequeño, el hijo de su padre, al que le había prometido ir a verle antes de que cumpliera ocho años.
El coche rodaba a trompicones por aquellas estrechas carreteras. De vez en cuando rozaba algunas hojas de aquellos arbustos que rodeaban la ruta hasta el trabajo.
Llegó en diez minutos. Se fue directamente a los vestuarios del personal. Eran las ocho de la mañana.
"La guitarra sonaba y sonaba sin parar. Tocaba los acordes de aquella canción que había oído hacía unos instantes en el coche. Tocaba él. Multitud de chicas gritaban. Kurt Cobain estaba a su lado y le aplaudía. Los focos le daban directamente a los ojos. "
La lámpara del vestuario le cegó. Cerró los ojos. Se terminó de ajustar los pantalones del uniforme y se miró al espejo. Se colocó recta la chapa con su nombre. Salió del cuarto y se dirigió hacia el bar salón.
“Había sudado un poco, pero mereció la pena. Las chicas le esperaban en su camerino. No le dejaron entrar. Le arrancaron algunos trozos de la camisa..."
Manolo (el Pelas) estaba parado en la puerta del office y apenas había sitio para poder entrar.
-¡Buenos días, jefe!- le dijo " El Pelas" - ¡Vaya mala cara que traes, tío! ¡Me da la impresión de que no has dormido, o de que la tía buena esa que tienes de novia no te ha dejado dormir! - se burlaba El Pelas.
-¡Menos bromas, Pelas y colócate bien la chapa, que la tienes al revés! - le respondió.
- Pero, ¿Se puede saber qué es lo que te pasa que estás de tan mala leche y pareces siempre tan cansado y tan cabreado? - le dijo El Pelas - Normalmente, tú no eres así.
- No sé, Pelas, no sé, es que ya estoy harto de trabajar tantas horas. Me tengo que ir de vacaciones.
“Al fin se metió en su camerino. Era fantástico eso de las fans, pero estaba harto. Era lo peor de ser tan buen músico. Lo mejor, era eso de que te aplaudan y griten hasta rabiar..."
Alguien gritaba en la barra: ¡ Waiter! ¡Hey! ¡Waiter!
Salió del office y se encontró a un guiri inglés que a las ocho y cuarto de la mañana le pedía una pinta de cerveza. Se la sirvió. - ¡Qué asco! - pensó - no tendrá tiempo en el día para beber cerveza... ¡Qué mierda de trabajo!
“Unas chicas consiguieron abrazarle y darle un beso, mientras soltaba la guitarra..."
El Pelas le dio un efusivo abrazo, mientras le decía:
- Tío, no estés de tan mal humor, somos amigos desde hace mucho tiempo, y si tenemos que trabajar juntos, al menos vamos a reírnos un poco de todos estos guiris pringaos que vienen a este hotel de mierda...y nos lo pasaremos bien, ya verás...
"Se fue al camerino y se quedó solo. La guitarra, su guitarra preferida estaba a su lado. Sin darse cuenta le llamó la inspiración y se puso a tararear una nueva canción..."
Silbaba una canción mientras se quedó solo en el office colocando las botellas de refrescos en la cámara. En cuestión de una hora, el bar de la piscina se llenaría de guiris y comenzarían a tirar cerveza y a hacer esos cocktails de mariconadas que tanto les gustan a los guiris. El calor era aplastante allí dentro y las moscas se pegaban a su cara sudorosa emborrachándose de su sudor.
“Abrió la botella de whisky y se puso un buen trago en un vaso. La canción comenzaba a gustarle. La guitarra sonaba muy bien. El próximo disco sería la leche de bueno. Ahora ya era un cantante conocido. No tan bueno como Kurt, pero bueno...casi...Cobain le había aplaudido hacía un rato. Se puso a cantar tarareando el estribillo que había compuesto..."
Cantaba una canción que no sabía de donde la había sacado, cuando le dio un ligero mareo. El office se cerraba y se abría como si fuera un abanico. Luego cayó al suelo. Nirvana, Nirvana...
"Se quedó dormido un poco a consecuencia del whisky y otro poco por el cansancio de la actuación anterior...su cuerpo quedó tendido en el sofá de tres cuerpos que había en el camerino. Se cayó la botella de whisky al suelo..."
La caja de fantas que llevaba en la mano se cayó al lado de su cuerpo causando un gran estruendo, mientras alguna de las botellas salía despedida de la caja y se rompían.
"Sintió unos dulces labios posándose en su boca y un suave aliento con olor a perfume de fresas. Aquella preciosidad le había despertado y a continuación se tumbó encima de él y le besó apasionadamente en la boca en un largo y profundo beso..."
El Pelas, alertado por el ruido, había acudido corriendo al office, donde encontró el estropicio. Su jefe yacía en el suelo boca arriba, y las fantas se esparcían por el suelo, mientras la caja de plástico estaba boca abajo. Acercó su cara a la del caído, y este pudo percibir el aliento agrio y apestoso del Pelas y el olor nauseabundo a sudor, mientras lentamente abría los ojos y le miraba.
-¿Pero, qué te ha pasado tío?- dijo el Pelas- ¿Qué demonios haces aquí dormido? , si es que no puede ser, que te lo tengo dicho, que no te quedes sin dormir por culpa de ese bombón que tienes de novia, pero, bueno, la verdad es que es comprensible, porque la niña está...
Le dolía la cabeza, pero se levantó lentamente. El Pelas vio cómo se quedaba pálido. Entonces se dio cuenta de que no dormía. Algo le había pasado a su amigo.
“La chica se puso pesada. Se pegó a sus labios y no había manera de soltarse de esa presión. Dulcemente la retiró de su lado y se levantó del sofá. Tenía sed y recuperó la botella del suelo que estaba ya medio vacía y se sirvió otro trago. La chica se levantó también y volvió a abrazarle. (- ¡Hay que ver, pensó, esto de ser famoso es lo que tiene!) . La chica le gustaba una enormidad, y se preguntó de dónde había salido..."
-¿Pero, te has caído de verdad al suelo? -le volvió a preguntar El Pelas.
Abrazó otra vez a su amigo, y no le soltó hasta que su jefe se cabreó y le dijo:
- Ya está bien, suéltame. Ya me encuentro bien, no te preocupes.
- Pero, no es normal que te hayas desmayado, tío, la gente no se desmaya así como así... ¿No estarás embarazado?- rió el Pelas...
-Ha sido como un mareo que me ha dado, es por este asqueroso calor que hace.- dijo enfadado.
-Oye, eso no es muy normal, deberías consultarlo con un médico - le contestó el Pelas.
"Aquella parada había salvado a su equipo, y con ello habían ganado el partido. El Ibiza subiría de categoría, gracias a la buena temporada y a sus extraordinarias paradas. Se había convertido en el mejor portero de los de su categoría y casi con toda seguridad le contratarían para un equipo de primera división.
Ahora, entretanto, el público coreaba su nombre. Había sido, como en tantos otros partidos, el héroe de su equipo...."
-Es la primera vez que me pasa- dijo él, al Pelas.
-¡Chócala, colega! - le gritó el Pelas, mientras lanzaba su mano hacia él.
Apenas tenía fuerzas para parar el embite del Pelas y con mucho esfuerzo soportó el golpe de su mano en el aire.
Empezaban a llegar los guiris que les aclamaban desde la barra y salieron los dos a atenderlos.
Hacía dos meses que le habían ascendido a Jefe de Bares. Él sabía que su capacidad de trabajo y su esfuerzo le habían ascendido, y ese puesto de trabajo le haría ganar un poco más que a sus otros seis compañeros que ahora estaban bajo sus órdenes, pero tendría que trabajar más horas, para ocuparse de que todo fuera bien. Nirvana, Nirvana...
"En el vestuario celebraron con champán el ascenso de categoría. La alegría de todos era desbordante. Le mantearon entre todos los compañeros. Poco a poco el champán se le subió a la cabeza..."
El dolor de cabeza era insoportable. Se había tomado ya dos aspirinas del botiquín, pero no se pasaba. Ahora ya empezaban a tener muchos clientes y no podrían parar hasta la hora de la comida. Tenía que aguantar. Ya se le pasaría. Sudaba sin parar. La barra del bar se alargaba cada vez más como si creciera de repente. Veía al Pelas como se movía de un lado a otro de la barra, y como de repente se hacía blandito y se torcía llegando a quedar en forma de ese. ¿Tenía alucinaciones, o qué demonios le pasaba?
Un cliente le llevó una copa de champán y se la hizo beber. Lo trincó de un trago. Tenía tanta sed... Y en unos minutos, el alcohol comenzó a mover sus venas y se sintió mejor. Luego, otro de los alemanes del mismo grupo que el primero, le volvió a traer otra copa, que también bebió de un solo trago. Ahora ya empezaba a estar contento. Ya no veía torcido. El Pelas estaba normal. Todo iba ya bien. Nirvana, Nirvana...
"...y si le fichara el Sevilla, por ejemplo, o el Betis...vete a saber...Podría así vivir con su novia...y con la pasta que él ganaría, ella, no tendría que ir a trabajar a Ibiza durante la temporada. Todo estaría resuelto. Que gozada, qué bien, él un gran portero de fútbol, seguramente uno de los mejores... Y después vendría la Selección...saldría en la prensa internacional...iba a conocer mundo...que gozada..."
Mientras mecánicamente servía las pintas que le pedían, su cabeza repasaba sus sueños. Podía decirse que vivía mitad en realidad y mitad en sueños. Podría decirse que hacía trabajar a la parte izquierda de su cerebro para el esfuerzo físico, y a su lado derecho, el creativo, para evadirse.
A las tres terminó su jornada de mañana. Dejó al Pelas y a los otros dos compañeros en la faena. Volvió a conducir su coche y se fue a casa. Apenas comió, pues no tenía apetito, y se tumbó en la cama un rato, sin conseguir quedarse dormido. Nirvana, Nirvana...
"Un laberinto a los pies de la cama, le abría paso para poder salir de allí. Se puso a andar sin poder encontrar la salida. Luego una puerta dibujada en el seto se abrió para que pudiera salir. Salió, pero se encontró con un monstruo de dos cabezas que le recibió con un potente rugido. Luego empezó a subir y subir y subir hacia un cielo rojo con una hendidura en el centro y una serpiente oscura de un gris ceniciento que rodeaba la entrada. Una luna llena le guiñó un ojo y después se aproximó hacia él e intentó comérselo. Le empujaron de golpe hacia el suelo. Cayó, sobre el polvo de un enorme desierto..."
El golpe que se dio al caerse de la cama sonó hueco sobre el suelo de madera.
Se había vuelto a desmayar, pero esta vez estaba tendido en la cama y solo se percató de que algo había pasado cuando se dio de bruces contra el suelo.
Luego se lavó la cara y se peinó. Volvió a coger el coche rumbo al trabajo.
La tarde se hizo interminable. A las doce de la noche terminó la jornada. Estaba tan cansado que apenas tenía ganas de ir a visitar a su novia. Le dolía la cabeza y se encontraba muy cansado, pero aun así se fue hasta el apartamento que ella compartía con otras dos amigas y llamó a la puerta. Eran las doce y cuarto. Tardaron en abrir la puerta del portal de entrada. Cuando abrieron, subió los veinticinco escalones que había contado un millón de veces, y que llevaban directamente a la puerta tres de los apartamentos.
Tocó el timbre, y tardaron aún más en abrir. Su novia le recibió en la puerta hablando bajito y diciendo que si se pensaba que eran horas de venir a buscarla. La explicó que había tardado más porque uno de sus compañeros se había puesto enfermo y no había acudido a su turno de tarde, y como él era el jefe tenía que quedarse. Ella le echó la bronca y le dijo que jamás debería haber aceptado aquel puesto de mierda. Discutieron un rato y ella no quiso salir. De mal humor su dirigió a su coche. Arrancó. Y puso rumbo a San Antonio para tomar una copa con algún amigo que se encontrara, pero al salir a la carretera, se percató de que le dolía demasiado la cabeza como para irse por ahí. Decidió pues, irse a casa.
Directamente se dirigió hacia el frigorífico y sacó un yogur para beber. Lo abrió, bebió un sorbito y subió las escaleras hacia su habitación. Todo el mundo dormía en aquella casa donde él iba a dormir todos los días.
No hizo ruido. Se quitó la camisa y se tumbó en la cama. Tomó otro poquito de yogur. Cerró los ojos.
“La sala era inmensa. Tanto que no veía el final de la misma. Solo veía a millones de personas, miles de bellas chicas que gritaban y gritaban mientras parecían flotar en el aire. Gritaban tanto que comenzaron a dolerle los oídos. Poco a poco el dolor de oídos se hacía insoportable. Tocaba la guitarra, pero no era él quien la tocaba. La guitarra sonaba sola y flotaba sobre su cabeza...
Estaba allí también el portero que había conseguido parar tantas cosas, con un balón en una mano y en la otra, la mano de la novia vestida de blanco total.
Se dio cuenta de que los dos eran él mismo, de que él era dos. Ellos dos, (él y sus dos iguales) y su novia, comenzaron a gritar algo imposible de entender para él...
El ruido que producía la guitarra era extremadamente estridente y se empezó a quedar sordo. Ya no oía nada. La novia se diluía poco a poco hasta quedar transparente. Ya no la veía. El fantástico portero se convirtió en cantante con la guitarra volando sobre él y el balón botaba y botaba en el suelo produciendo un ruido de mil demonios. El cantante se difuminaba entre una niebla fina... El otro yo, ya no estaba...todo se iba lejos, diluyéndose...desapareciendo, ya no lo veía, se alejaba todo, no se oía nada, no pudo encontrar ni siquiera su guitarra...quiso abrazar a su novia...Nirvana Nirvana...
...En el aire, una sombre negra abrió una puerta. Una luz intensa, fría y penetrante salía por aquella puerta. Esa luz cautivó a aquellos hermosos sueños que volaban sin saber adónde ir. Buscaron la luz de la puerta y entraron. Se cerró la puerta de golpe y quedaron atrapados los sueños sin opción de salida. Luego desapareció la puerta y llegó el terrible frío.
...Nirvana Nirvana...
Yacía en su cama. Su corazón, inexplicablemente se paró. Uno, dos, tres minutos...dejó de respirar...la sangre de sus venas se quedó estancada. No le llegaba oxígeno. El cerebro dejó de enviar señales a sus órganos vitales. Nada en él se movía. No era más que un cuerpo de veinte años acostado en una cama.
Un día, tiempo después de intentar encontrar por todas partes aquellos sueños, mientras escuchaba la canción de Nirvana, empecé a hilvanar los hilos en los que se habían quedado enredados sus sueños, aquellos que él había olvidado en la almohada. Los encontré de repente, tras largos años de dudas, el camino estaba en mi interior, en todos mis cinco sentidos, pero sobre todo en uno de ellos. Desde entonces llevo conmigo esos sueños...pero solo yo puedo escuchar la música, verla, comerla, tocarla, olerla, olerla... siempre la huelo y entonces siento su espíritu porque... ("smells like teen spirit ") "huele como espíritu adolescente"
............"con las luces apagadas es menos peligroso...
Aquí estamos ahora...
Entretennos,
Me siento estúpido y contagioso
Aquí estamos ahora...
.........whit the lights out it's less dangerous
Here we are now
Entertain us
I feel stupid and contagious
Here we are now
Entertain us
A mulatto
An albino
A mosquito
My Libido
Yeah...........
(Fragmento de la canción de Nirvana "smells like teen spirit")
(A mi querido hijo Alberto, aunque nunca lo pueda leer).
Lo escribió Daniel Martín CEA
***) Nota del autor:
("Smells Like Teen Spirit" ocupa el puesto número nueve en la lista de las 500 mejores canciones de todos los tiempos de la revista Rolling Stone, así como el treinta y siete de "Las 1000 mejores canciones de siempre" de la revista Q y elegida como la número uno de "Las 100 mejores canciones de los 90's" según el canal musical VH1.) Para ver la letra entera en inglés (americano) picar:
http://www.lyricsfreak.com/n/nirvana/smells+like+teen+spirit_20101055.html

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